paulina-rubio02.jpgPaulina Rubio, la cantante mexicana, es todo lo contrario del glamoroso color dorado con el que se le relaciona. La chica dorada parece esmerarse con el desorden y las suciedades de su inseparable perrita Miranda, cuando se hospeda en los hoteles.

La artista se hospeda en una suite de un hotel W de Nueva York (el costo es de $495 la noche dependiendo de la temporada), su cuarto es un desastre total. Del cuarto sale un olor de excremento y suciedad combinadas, tanto así que para entrar a limpiarlo primero se tiene que echar un spray especial para olores; una vez dentro es muy difícil diferenciar por el desorden que hay, es un tiradero de ropa sucia, limpia, aretes, pulseras, libros y objetos personales de la cantante.

La limpieza del cuarto de la diva es sumamente riguroso y bastante demorado, ya que a pesar, como en todos los hoteles hay bolsas para lo ropa sucia, Paulina nunca las usa, creo que ni las ve.

Como la cantante es asidua clienta del hotel, se ha convertido en una pesadilla para el personal del aseo que ya conoce estos antecedentes y le tienen terror a su habitación. La última vez que se hospedó en una de las suites regulares, pues ella nunca utiliza las más costosas, se encontraron como siempre regueros de ropa y objetos personales, además de la suciedad del perro sin envolver, le daba a la habitación un olor insoportable. Así como también, la cantante dejó expuestos hasta sus diminutos calzones de colores claros “sucios” entre el reguero de la habitación.

A todo esto se le agrega que la rubia dorada, además de estar peleada con el orden, es tacaña y nunca deja propina, tampoco es de responder a los saludos y pasa derecho con ínfulas de grandeza.

Foto de Paulina Rubio: Yahoo

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